Con los cinco sentidos

Ayer fue el cumpleaños de mi Princesa. 5 años tiene ya. Han sido los más felices de mi vida y, sin duda, los más diferentes. La llegada al mundo de un niño es lo que más te puede cambiar la vida. Por lo menos para mi ha sido así. Vivimos por y para ella. Y no significa que no salgamos, viajemos y disfrutemos sin ella (que si lo hacemos) pero para salir, viajar y disfrutar en pareja hay un dispositivo logístico previo que antes no existía. Esto, por poner un ejemplo. Pero hay muchos más.
Y entonces, si desde que nacen son nuestra razón de ser, ¿por qué nos empeñamos en acabar con nuestro sueño por un simple despiste? Con esto me refiero a la cantidad de niños fallecidos a lo largo de este verano, que hoy termina, fruto de despistes de sus padres.
Por una parte, está el tema de los ahogamientos. A fecha 7 de julio ya habían fallecido ahogados  8 niños. Pero no era más que el comienzo. La Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes (DIA) sostiene que cada año mueren en España entre 70 y 150 niños por ahogamiento en playas, piscinas, ríos o embalses. Escalofriante la cifra.
Luego están otros despistes como el de olvidos en el coche, o el trágico caso de la semana pasada cuando  un bebé falleció en un aeropuerto tras dejarlo en una cinta transportadora de maletas.
También somos muy dejados en el coche. Hasta 318 menores de doce años han sido detectados por la Dirección General de Tráfico (DGT) viajando en el coche sin ningún tipo de sistema de retención en su última campaña de sensibilización. La propia DGT ha señalado que las excusas dada por los adultos responsables de llevar a esos menores han sido desconocimiento, despiste, prisas… 
Cuando estamos con nuestros hijos no puede haber ni despistes, ni prisas, ni nada más importante que ellos. Los cinco sentidos son pocos para vigilar a un niño.
Siento empezar la semana de manera tan trágica, pero era una idea que me ha rondado la cabeza todo el verano y los últimos datos dados por la DGT me han animado a escribirla. Ojo, y no estoy juzgando a los padres porque a cualquiera nos puede pasar y, además, no soy quien para hacerlo. Bastante calvario
pasarán toda su vida. Simplemente reflexiono en voz alta, o en negro
sobre blanco, para concienciarnos de que un niño es un ser al que no hay
que quitarle la vista de encima hasta que ellos cuiden de ti.
¡¡FELIZ LUNES Y CUIDEMOS DE NUESTROS HIJOS COMO EL TESORO QUE SON!!

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