Deberes si

Hoy, asumiendo el riesgo de que me dejes de leer e incluso de seguir en redes sociales (te recuerdo que estoy en Twitter, Facebook e Instagram) voy a ser la nota discordante de la blogosfera maternal y digo si a los deberes. Y me atrevo a decir tal osadía desde mi experiencia de madre de una niña en segundo de primaria (con deberes diarios desde el curso pasado) y con la idea de que los deberes deben cumplir una doble misión:
1.-  Fomentar la responsabilidad en los niños
2.- Crear hábito de estudio en casa
No veo instrumento más útil que los deberes para el primer punto. Los niños tienen que ser responsables de copiar bien lo deberes, poner atención cuando los explica el profesor, hacerlos al llegar a casa, estar atentos de no tener la mesa sucia o las manos manchadas de nocilla, no olvidarse de meterlos en la mochila… Desde mi punto de vista todo eso hace a los niños más responsables. Partiendo de esa base me podrías decir que la responsabilidad también se puede inculcar con otros cometidos más domésticos como poner la mesa, recoger la ropa sucia o bajar la basura. Pero entonces no se cumpliría la segunda.
Cuando están en los primeros cursos de primaria, con los deberes de casa no van a aprender nada que no lo hayan hecho ya en clase.  Pero si van a crear poco a poco un hábito de estudio que el día de mañana si les va a ser muy útil cuando la cosa se ponga seria. Porque quien me diga que con solo escuchar en clase todo aquello de cuando “e” tiende a infinito lo entiende y se queda con ello, que se lo haga mirar porque no es de este planeta.
Ahora bien, la clave está en la cantidad de deberes con la que estoy conforme. Y con el método del cole de la Princesa estoy más que de acuerdo: 20 minutos máximo y 10 de lectura.  Los 10 de lectura no los considero deberes porque desde niña la Princesa ha leído como diversión. Y en cuanto a los 20 minutos, nunca los completa. Ayer, sin ir más lejos, en 10 minutos acabó y luego, como todas las noches antes de dormir, se leyó su libro. No sé si estuvo 5 minutos o 15 leyendo. La verdad que ese aspecto no me preocupa porque le gusta leer y si fueron 5, fue por cansancio y no por ganas. 
Así espero que el día de mañana, cuando se tenga que sentar ante un examen, no haya estado previamente más perdida que un burro en un garaje sin saber cómo, cuándo y dónde estudiar en casa. 
Y esa es mi postura, ¿Cuál es la tuya? ¿Deberes si? ¿Deberes no? 
¡¡¡FELIZ MIÉRCOLES!!

3 Responses

  1. 7 octubre 2015 at 12:21 pm

    Yo también lo creo. Cuando llega el bebé se le busca su sitio, con todo lo que necesita. Cuando el niño se va haciendo grandecito, se adapta la casa. Cuando empieza en el cole es fundamental adaptar un rincón adecuado para que pueda trabajar, con todo necesario para que se concentre y como tú dices, aprenda a desarrollar esta parte de su vida. Estudiar hay que estudiar, porque nos enseña a pensar. Cuanto más natural sea este proceso, como todo lo que se normaliza, más fácil será para el jovencito adaptarse y crecer.
    Gracias, como siempre, por la reflexión. Feliz curso!

  2. Gema
    Responder
    8 octubre 2015 at 4:09 am

    Estoy cien por cien de acuerdo contigo, creo que tienen que aprender a coger ese habito que el dia de mañana les servira mucho. Leerte me hace sentir que no soy una madre rara. Un besito

  3. 17 octubre 2015 at 4:27 pm

    Yo también estoy de acuerdo, aunque siempre con raciocinio y dependiendo de la edad del niño. Mi hija de 6 años hay días que tiene excesos, pero creo que es fundamental para lo que bien reflejas; autonomía, hábito, consolidación…Ahora, cuando los deberes son demasiado complicados y requieren ayuda de un adulto…Un beso!!

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