Deja el mundo correr

En esto de la maternidad, quien más quien menos se convierte en el doctor liendre que de todo sabe y de nada entiende. Y me meto en el saco. Efectivamente, los niños no vienen con un manual debajo del brazo y cada uno es un mundo. Es más, hay hermanos que con la misma rutina desde bebés se han comportado de manera muy diferente. Y como en el tema de los niños, con los embarazos y partos pasa lo mismo.
El caso es que desde que nació Martín Casillas Carbonero no he hecho más que leer críticas al hecho de que naciera mediante una cesárea programada. No soy amiga ni de Sara ni de Iker así que no sé si ha sido una decisión médica, estética o, simplemente, personal por no querer pasar por un parto. En cualquier caso, me la trae al pairo, como diría mi Santa Madre. No soy quien para juzgar esa decisión. La Princesa nació mediante cesárea y mira que lo siento. Aunque hicimos todo lo humanamente posible para que fuera natural (8 horas dilatando), no pudo ser.
Con la lactancia pasa lo mismo. Para mi fue una experiencia maravillosa, además de cómoda y económica. El primer biberón se lo dio su padre con tres meses. Fue de leche materna y porque me iba de farra (era Navidad). Casi un mes después, al ir introduciendo poco a poco más biberones para preparar mi incorporación al mundo laboral, me rechazó. Fue una noche, el 22 de enero en la toma de las cuatro de la madrugada. Y lloré al ver como no quería el pecho y se zampó el biberón en menos que canta un gallo. Y a partir de entonces no quiso más que biberón y la leche se me retiró. Después de cuatro meses de lactancia materna dije adiós. Pero no por dar el pecho a la niña he sido o soy mejor madre que las que, o porque no han podido o no han querido, han optado por el biberón. Dios me libre de juzgar a las madres biberón o a las de la liga de la lactancia. Ambas son decisiones igualmente válidas y respetadas. Lo importante es que el crío se alimente.
Y a estos temas, polémicos sin duda, habría que sumar el colecho y el porteo. La Princesa ha dormido en su cuna desde que nació y a los tres meses ya estaba en su habitación. Desde mi punto de vista es lo mejor para los padres y para el niño. Pero es una decisión muy personal y la mejor para mi, no sé para el resto. Y entiendo que los que apoyan el colecho y lo practican lo hacen porque quieren y porque para ellos es más cómodo. Y aplaudo la decisión. 
Y con todo esto, ¿a dónde quiero llegar? Pues que hay que dejar el mundo correr, como decía un viejo amigo. Mientras la cesárea de la Carbonero, la lactancia hasta los 4 años, el biberón desde el paritorio, el porteo o el colecho no interfieran en mi manera de practicar lo que yo entiendo por la mejor maternidad ¿qué más me da? Ni sé si es lo mejor o es lo peor. Pero es mi maternidad. En cualquier caso, mientras los niños sean queridos, estén alimentados y sanos, y sean felices todo es válido. 
¡¡¡FELIZ LUNES!!

4 Responses

  1. 20 enero 2014 at 1:43 pm

    Apoyo tu opinion una vez mas, en el caso de mi marido hace 39 años tb nacio con una cesárea programada xq su doctor se iba de vacaciones, y mi cuñada lo mismo xq se iba a un congreso, asi q no solo la Carbonero se decanto x una programacion de su parto. En nuestro caso si practicamos el colecho y no se si es mejor o peor pero disfruto durmiendo con mi niña y el peque todavia duerme en su cuna.

  2. 20 enero 2014 at 1:46 pm

    Apoyo tu opinion una vez mas, en el caso de mi marido hace 39 años tb nacio con una cesárea programada xq su doctor se iba de vacaciones, y mi cuñada lo mismo xq se iba a un congreso, asi q no solo la Carbonero se decanto x una programacion de su parto. En nuestro caso si practicamos el colecho y no se si es mejor o peor pero disfruto durmiendo con mi niña y el peque todavia duerme en su cuna.

  3. 20 enero 2014 at 4:01 pm

    Amén a todo lo que has dicho. Tengo varias amigas y conocidas teniendo niñ@s últimamente y todas dicen lo mismo: les repatea que la gente las machaque diciendo lo que tienen o no tienen que hacer. Una tuvo cesárea programada porque la niña venía de culo y no había razón para llegar al momento del parto y que de todas formas no pudiera salir, otra le dio pecho porque quiso y otra al intentarlo la niña no cogía peso y tuvo que pasar al biberón porque lo más importante, como dices, es que l@s niñ@s estén bien alimentad@s, cuidad@s y querid@s. Lo demás, siempre depende de la familia y no es mejor ni peor.

  4. 27 enero 2014 at 9:12 am

    Me encanta tu post!!!! soy de las que da teta, colecha y portea, porque considero que a mi enana es lo que mejor le va… pero respeto como cada familia decide criar a sus pequeños!!! y además creo que lo mejor que podemos enseñarles a nuestros hijos es el respeto… hay tantas formas validas de criar …

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