Desmitificando la noche de bodas

Hoy hace 7 años que el Santo es mi marido. A las 13.15 horas entraba en el patio del Castillo Magalia de Las Navas del Marqués (el lugar donde siempre me gusta ir) y a los pocos minutos daba el si quiero a la persona que hoy me hace muy feliz y que me hizo madre, que no es otro que el Santo. Y lo hacía ante nuestras familias, amigos más allegados y ante un juez de paz cabreado como una mona porque llegué 15 minutos tarde. Fue una ceremonia sencilla y muy emotiva. Ambos volvíamos a confiar en alguien pese a que la primera vez no salió bien. Por convicciones religiosas me hubiera gustado ser ante Dios y en una iglesia. Pero esa es otra historia. 
Así que tras mis dos experiencias me siento acreditada para afirmar que la noche de bodas es una auténtica engañifa. Vuelvo a reiterarme que el cine ha hecho mucho daño y en esta ocasión también. En el mundo irreal, los novios se retiran a sus aposentos con la misma vitalidad que se levanta un niño tras dormir 12 horas. Entonces entran en su casa/hotel y él le quita sensualmente el vestido (o sexualmente arrancándoselo) hacen el amor y a la mañana siguiente se despiertan desnudos, abrazados y con un semblante que irradia felicidad. Pues bien, todo o casi todo es mentira.Vamos por partes.
El primer problema es el tema del vestido. Si es como el mío (el primero) que llevaba choporrocientos botones a la espalda y no había quien me lo quitase, es más que probable que el novio termine jurando en arameo y con los dedos adormilados de tanto desabrochar. Así que con el segundo fui más práctica y era fácil de quitar. 
Ya sin vestido llega el segundo chasco. Cuando eliges el vestido y te dicen, nada de encajes ni relieves para la ropa interior, a ser posible lisa y color carne o visón, la que jura en arameo eres tú y más si el novio es como el Santo que está tratando de que se reforme la Constitución para que en sus primeros artículos se prohiba taxativamente el color carne para la ropa interior. 
Luego esta el tema del peinado. Un día cualquiera llevas el pelo recogido y al llegar la noche te lo sueltas. Para ello solo te quitas la goma y/o pinza y lo más es que se te haya quedado la marca de la goma y/o pinza.  Pero con el peinado de la boda es diferente. Lo que no sabe el pobre novio es que bajo ese recogido, aparentemente sencillo, hay tantas horquillas que se podría reproducir en escala casi real la mismísima Torre Eiffel. Y lo peor está por llegar. Porque cuando la sufrida novia por fin se deshace de tanto metal, ríete tú de los cardados de Alaska. 
Pasamos al tema maquillaje. El día de tu boda es igual de bonito como de cansado. Primero porque llevas unos días de no parar con los últimos preparativos. Después porque la noche anterior es posible que duermas poco por culpa de los nervios y finalmente porque es un día que no paras. Pero no hay maquillaje que no cubra las ojeras amén del inoportuno grano que siempre sale en ocasiones especiales. Así que cuando ya ha pasado todo cuentas los segundos para poder quitarte esa capa que parece más fondant que maquillaje. La retirada no es fácil, pero con paciencia se consigue. Y una vez más lo peor está por llegar: adiós maquillaje, hola ojeras y grano(s). Bienvenidos a la fiesta del cardado. 
Y después de varias horas desabrochando botones, quitando horquillas, con el pelo cardado, las ojeras al estilo oso panda, algún que otro grano y agotada del día tan intenso das la bienvenida a la vida marital.
Puedes tirar por la calle de en medio. Arrancando el vestido, dejando las horquillas y el maquillaje y pasando de todo. Ahora bien, ni te quiero contar el careto de la mañana siguiente con el recogido de aquella manera, el maquillaje todo corrido y tu marido sin las dos copas de más que le habían llevado a la exaltación de la amistad. 
En cualquier caso, aunque la noche sea una engañifa, el día no lo es. Y ahora mismo, sin pensarlo dos veces,  me teletransportaría al 30 de junio de 2007 con mis horquillas, mi cardado y mi fondant de maquillaje. 
¡¡¡FELIZ LUNES!!
(El mío muy feliz)

4 Responses

  1. 30 junio 2014 at 9:53 am

    Toda la razón Rocio, si a esto le sumas, mes de Febrero y dormir en una habitacion de un Pazo donde no hay nadie mas, y sientes la presencia de algún fantasmita… Uuuuu!! Q desengaño de noche!!

  2. 30 junio 2014 at 11:54 am

    Me hartado de reír con la engañifa que es la noche de bodas, de verdad xD. No me he casado aún pero Sr.AA tiene muy claro que si llega el día, vamos a estar tan cansados y tan borrachos que nos quedaremos dormidos hasta sin consumar (y probablemente con el traje puesto todavía), que ya habrá tiempo 😛

  3. 30 junio 2014 at 8:33 pm

    Felicidades Rocío! Por muchos más!

  4. 7 julio 2014 at 4:25 am

    Jajaja suena conocido siii!

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