Doctores Sonrisa

En mi vida nunca he estado ingresada en un hospital como enferma. La primera y única fue para dar a luz. Y por ello me siento muy afortunada y doy todos los días gracias a Dios. Puedo decir que he tenido una salud de hierro, pese haberme roto los dos brazos, quemado en varias ocasiones y tener asma desde bien pequeña. Pero nunca me he considerado una persona enfermiza. Y parece que la Princesa ha heredado esa salud. En sus 6 años no sabemos lo que es ir a urgencias, ni ir al médico salvo para las revisiones rutinarias, un catarrro algo más complicado y unos hongos en la boca. Y vuelvo a dar gracias a Dios por ello. Porque solo imaginarme a la Princesa hospitalizada, la que me pongo enferma soy yo. Y sé que no estoy exenta de que esto pueda pasar porque son muchos los niños que, por desgracia, lo están. Por eso, la mañana que pasamos ayer disfrutando del espectáculo de los Doctores Sonrisas me llenó tanto. Ya hablé de ello la semana pasada, pero hoy me siento en deuda con ellos por el excelente trabajo que hacen y por el buen rato que nos hicieron pasar. 
Y ¿quiénes son los Doctores Sonrisa? Los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora son artistas profesionales de
ámbitos diferentes (payasos, magos, cuentacuentos, músicos, actores…)que adaptan sus conocimientos artísticos al trabajo en los hospitales con el objetivo de hacer esta estancia más humana. Si os soy sincera, yo iba con la idea de un espectáculo de más de andar por casa. Por eso me sorprendió la calidad de su trabajo.Y eso que no los vimos en su verdadero lugar de trabajo porque luego me he enterado que combinan sus capacidades escénicas con su formación
hospitalaria. Y es que cada año los Doctores Sonrisa participan en seminarios
formativos en los que refuerzan sus conocimientos sanitarios,psicológicos y artísticos para mejorar cada día la calidad de su trabajo en el hospital.
Los Doctores Sonrisa no son médicos, no realizan terapia, pero su trabajo tiene un efecto terapéutico. Y en mi han tenido un efecto de solidaridad tremendo. Porque después de esa hora de risas, de ilusionismo y malabares he sentido la obligación de colaborar con esa causa porque, repito, un día me puede pasar a mi.
Si queréis ayudar, hay muchas maneras de hacerlo. Desde mandar un SMS con la palabra NARICES al 28048 a compras solidarias. No dejes de pasar por la web de la Fundación Theodora, y elige la manera de colaborar que más se ajuste a tus posibilidades. Porque hoy son los hijos de otros, pero un día pueden ser los tuyos.
¡¡FELIZ  LUNES!!

1 Response

  1. Gema
    Responder
    17 noviembre 2014 at 6:32 pm

    Yo les conocí cuando Rocio estuvo ingresada con cinco años. Ese rato que estuvieron en la habitación hizo que por un momento nos olvidáramos de donde estábamos y desde hace 4 años colaboró con ellos. Nunca sabes cuando uno de tus hijos va a necesitar una sonrisa.

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