Mis verdades sobre el ébola

Pues si, yo también me voy a subir al carro del ébola. Porque este blog es mi válvula de escape y hoy tengo que expulsar mucha rabia y mucha ira. Porque a mi el tema de la sanidad, me toca muy de cerca y desde que se planteó repatriar al pobre Miguel Pajares, la cuestión del ébola en España me ha parecido un despropósito, como bien claro lo dejé plasmado aquí.
Hace muchos años España estaba a la cabeza de la investigación de algunas enfermedades infectocontagiosas como el SIDA. Su cuartel general era el hospital Carlos III de Madrid. En el centro se invirtieron mucho millones de pesetas y del centro salieron muchos ciudadanos sanos que entraron enfermos con  todo tipo de enfermedades tropicales, infecciosas y extrañas. Pero eso fue hace tiempo. Llegó un día en el que se vio que ese tipo de sanidad cura, pero no da dinero. Solo pérdidas. Y no hace falta recordar que ahora en España la sanidad es un negocio y no un servicio. Así que lo mejor fue desmantelar lo que un día fue el templo del saber de las enfermedades infecciosas. 
Pero de pronto surgió el ébola. Y en todo el mundo se hablaba del ébola. Y como somos muy paletos (con todos mis respetos para los de pueblo) y tenemos un afán de protagonismo que no podemos aguantar, decidimos repatriar a dos súbditos españoles, que me merecían todo mi respeto, para… ¿morir en casa? Si, para eso porque por desgracia en España no tenemos tratamiento para este brote epidémico. Pero no importaba. Había que salir en los papeles como los buenos y héroes de la película. Eso si, la ministra, la que aceptó y orquestó toda esta pantomima estaba no sabemos donde. Eso si, muy informada. 
Y entonces se puso en marcha toda la maquinaria y se llevó a pies juntillas todo el protocolo que se había escrito para la ocasión: 25 folios (frente a los más de 200 de otros países) Pero claro, es que los españoles cogemos todo al vuelo y además en nuestros idioma no se juntan tantas consonantes. Por eso el manual es más breve. Quizá se pasara por alto el hecho de que el personal sanitario que tratara a los enfermos tuviera una vigilancia posterior, por ejemplo, o la formación que debía recibir ese personal en cuanto a pasos a seguir. Pero no pasaba nada. Había que actuar con rapidez.
Y en menos de 24 horas el Carlos III volvió a a ser lo que un día fue, aunque entonces se necesitaran muchos años de trabajo. Pero es que en España ya no se duerme siesta y si nos ponemos, nos ponemos. Y si antes la sala de presión de flujo negativo (las más adecuada para tipo de enfermos) tardaba en preparase un tiempo, ahora nosotros tenemos técnicos que en un pis pas te lo montan. Es lo que tiene el servicio express. Y si no se consiguió el nivel de seguridad exigido, tampoco iba a pasar nada. Total un grado más o un grado menos tampoco era tan importante. Porque los avances en papel film de cocina han ayudado mucho y con tanto plástico no había nada que temer.
Y el traslado, ¿qué decir del traslado? Todo un ejemplo. Pero de chapuza nacional. Solo hay que leer lo que escribe “Un técnico preocupado”  (es largo pero merece la pena). 
Y después de todo, ¡qué bien! (de cara a la opinión pública) Pero, ¿quedaron contentos los responsables de tan magna chapuza después de saber que se estaban haciendo trampas en el solitario? Me imagino que habrán estado rezando a la Virgen de la Paloma (como la alcaldesa Botella) para que no pasara nada. Pero el solitario cantó y se descubrió que ese rey no era de oros sino de bastos. Y zas, palo en toda la boca. Primer contagiado de ébola fuera de África. ¡¡Por fin en los papeles de todo el mundo!! Pero no por héroes sino por villanos. 
Y ahora tenemos a una pobre trabajadora, que veréis como si se salva será la culpable de todos los males por imprudente (seguro que se le despegó la cinta americana que amarraba la bolsa que cubría su cabeza), a una familia con el alma en vilo, a todos unos opositores más preocupados por su estado de salud que por el examen (la contagiada se presentó a una oposición hace unas semanas) a todo un hospital en estado de shock por si ellos también han sido contagiados, a una sociedad cabreada y a un pobre perro muerto por el mero hecho de tener una dueña entregada a su trabajo. Y todo por chapuzas, prepotentes, embusteros y peseteros.
 ¡Ah! Y creo que una ministra a la que le aparece un Jaguar en el garaje de su casa sin saber su procedencia y no se extraña, y que bajo su mandado se contagia una persona que ha seguido a pies juntillas el protocolo marcado por su ministerio, lo mínimo que tendría que hacer es dimitir. Pero en eso, por desgracia, no estamos a la cabeza.
¡¡FELIZ MIÉRCOLES (aunque yo me baje del mundo en la próxima parada)!!!

6 Responses

  1. Monica
    Responder
    9 octubre 2014 at 7:30 am

    A lo mejor la hacen dimitir como a gallardon a cambio de 8000 eurillos mensuales.
    Ahora la bolsa y el turismo caerán en picado, lo que nos faltaba. Y eso en el mejor de lo casos.

    • 12 octubre 2014 at 7:25 pm

      ¿Dimitir? Solo tenían uno de esos y lo gastaron con Gallardón.
      Gracias por enriquecer el blog con tus comentarios.

      Un abrazo,
      Rocio
      Corriendo sin zapatillas

  2. 11 octubre 2014 at 1:38 pm

    me bajo contigo 🙁

    • 12 octubre 2014 at 7:27 pm

      Esta semana he estado a punto de bajarme sin esperar a la próxima. ¡Qué pena de sociedad sin valores ni escrúpulos! Esperemos que nuestros hijos lo hagan mejor.
      Gracias por enriquecer el blog con tus comentarios.

      Un abrazo,
      Rocio
      Corriendo sin zapatillas

  3. 12 octubre 2014 at 12:37 pm

    Gracias. No se puede contar mejor la sarta de despropósitos.

    • 12 octubre 2014 at 7:31 pm

      Gracias a ti por enriquecer el blog con tus comentarios. Esta entrada la escribí según me iba saliendo de la cabeza y del corazón. Literariamente deja mucho que desear pero quería que fuera así, sin filtros.
      Gracias de nuevo. Un abrazo,
      Rocio
      Corriendo sin zapatillas

Deja un comentario