Mundo real vs mundo televisión

Ultimamente veces veo muy poco la tele en directo. Generalmente nos grabamos las series que nos gustan y las vemos en diferido cuando nos viene bien. Más que nada porque la menda en el último descanso, ese de 6 minutos, cae cual meteorito. Que por cierto, el cronómetro de las distintas cadenas debe de estar mal porque esos famosos 6 minutos me cunden como si fueran 10, ¿no serán que son 16 y se les ha caído el 1? Ahí lo dejo.
Pues ayer fue de esos días en los que aguanté despierta como un búho, hasta los dichosos minutitos, viendo el Chiringuito de Pepe, una serie que, aún sabiendo que no va a pasar a la historia de la televisión por su trama o interpretación,  me entretiene muchísimo. Y mientras veía a los personajes ir y venir, cocinar, comer, cenar… me preguntaba ¿estos señores no limpian nunca?  Pero como esos, todos. Y seguramente me asaltó esa idea maruja cuando vi el polvo que rodea a mi televisión. Cualquiera diría que vivimos dentro de una bolsa de una aspiradora. Pero he de decir en mi defensa que el tiempo acompaña para no poner el aire acondicionado y tener toda la tarde noche las ventanas abiertas con lo que conlleva y ahora más que están construyendo a mi alrededor (poco a poco dejamos de ser el páramo).
Ayer estaba perra hasta para cambiar de cadena cuando llegaron los anuncios, práctica usual en mi, pero que de poco me sirve con la dichosa contraprogramación, y descubrí uno de un coche que no me quedé con la marca pero si con el falso mensaje que da. Os pongo en situación. Pareja idílica que parece que están recogiendo después de una acampada. Van cargados hasta las trancas sonrientes y felices y de pronto ella descubre que él se ha quitado la alianza y le carga con todos los bultos a él para que los vaya cargando mientras va a buscarla. Ya de regreso se les oye, que no ve,  bromeando entre risas sobre el olvido de la alianza. Pues todo eso es FALSO. Señoritas y señoritos casaderos, os voy a interpretar la escena. 
Sale la pareja discutiendo. No voy a asignar las frase a los actores en escena porque el orden de los factores no altera el producto: ¿Por qué hemos tenido que traer tanto trasto? ¿era necesario todo esto? ¿Si solo hemos estado un fin de semana? Y entonces ella descubre que no lleva la alianza… ¿¿¿¿DONDE ESTÁ TU ALIANZA???? ¡¡¡Qué manía tienes de quitártela!! Como la pierdas no hay otra, ¿eh? Porque si te la compras será igual pero no la misma con la que nos casamos… Y mientras se vería al marido resoplando y cubicando los bártulos en el coche “rezando por lo bajini” por la cantidad de equipaje.
Y claro, luego nos tocará hacer un club de malas esposas para desmitificar el papel de mujer perfecta, como nos ha pasado con el papel de madre y las malas madres. ¿Tengo o no razón?
¡¡¡FELIZ MARTES!!!

1 Response

  1. 8 julio 2014 at 8:00 pm

    Mira que le estoy dando vueltas a la cabeza y no consigo recordar el dichoso anuncio. Besos.

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