Nuestra querida cerda británica

Últimamente la vida en casa gira en torno a una pequeña cerda inglesa.
No penséis que la Princesa ha cambiado de nacionalidad o que estoy
insultando a alguna súbdita de la corona británica. Nada más lejos. Mi
confesión se debe interpretar literalmente: nuestra vida está marcada
por una pequeña cerda británica y repelente llamada Peppa Pig.
Para
los no entendidos os diré que Peppa es la protagonista de unos dibujos
animados que datan del 2004 pero que en España están causando furor este
año. No se cómo se deben sentir mi
compañeros* que hicieron Tadeo Jones o los dibujantes de Pixar al ver que
un dibujo absolutamente plano y extremadamente sencillo es el que está
triunfando estas Navidades. Y encima muy pedante. Pero así es el mundo
infantil, impredecible.

Peppa se ha convertido en el motor de la Princesa. No hay más que decirle que Peppa está en la tele para que por la mañana
se levante rauda y veloz. Imita a la perfección el sonido que emite uno
de los personajes, Rebeca Rabbit, y admito que algunos diálogos se los
sabe de memoria. Por eso, ahora quiere verlos en inglés y unido a que la
trama de las historias es la vida de una familia normal, como puede ser
la nuestra o la de nuestro entorno, pues estamos encantados con Peppa
Pig a pesar de ser un miembro más de la familia.
Y, como no podia ser
menos, Peppa está la primera en la lista de los Reyes. Y eso no nos
gusta tanto. La Princesa quiere o la caravana de Peppa o el cole, que no la escuela, y ambos juguetes están más que agotados. Hemos
movilizado a amigos, familiares, conocidos…y la respuesta ha sido la
misma: agotado.
Menos mal que el universo Peppa es infinito, y el de los juguetes otro tanto, y estamos de cambio de estrategia.
Por
una parte el Santo se ha encargado de desilusionarla y ya le ha dicho
que ha escuchado en las noticias que los Reyes han mandado una nota
diciendo que todos los niños chinos han pedido eso y como son tantos es
posible que a España no lleguen. La historia no puede ser más
rocambolesca, pero parece que le ha convencido.
Por otro lado esta el
tema del cambio de ilusión y en esas estamos. Cada vez que vemos el
cole de las Barriguitas se nos ponen los ojos en blanco y la Princesa
comienza a compartir nuestra emoción. Así que creo que cuando vea el cole no se acordará del de su adorada Peppa.
Por supuesto que tendrá otra cosa de la cerda inglesa y, además, claudicaré y añadiré en la carta una Monster High, muñeca espantosa que juré y perjuré que nunca entraría en casa, pero que entrará solo por ver la cara de felicidad de mi Princesa al sentirse tan mayor por tener una Monster.
Por cierto, si yo fuera juguetero ya estaría trabajando el la Monster Pig.

¡¡¡Feliz miércoles!!!
* Hablo de compañeros de Tadeo porque Tadeo Jones es una inciativa del Grupo Intereconomía. Durante casi dos años trabajé pared con pared con los artistas que han hecho de Tadeo Jones la película de animación del año.

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