Carroñeros

carroñero, ra

1. adj. Perteneciente o relativo a la carroña.

2. adj. Dicho de un animalQue se alimenta principalmente de carroñaU. t. c. s.

carroño, ña

La forma f., del it. carogna, y este del lat. vulg. *caronĕa, der. del lat. caro, carnis ‘carne1‘.

1. adj. Podridocorrompido.

2. f. Carne corrompida.

3. f. Personaidea o cosa ruin y despreciable.

Llevo 3 días sin ver la televisión, sin leer un periódico, escuchar la radio o ver los trending topic del día. Llevo 3 días incomunicada, informativamente hablando. Y todo porque no quiero formar parte del circo mediático en la que se ha convertido la desgracia de una familia. Sí, un niño ha muerto. Fin de la información. No necesito saber más. Ni me importa saber cómo está la madre (me puedo hacer una idea), ni si el pueblo está de luto o si sus primos, si los tuviera porque desconozco la información, van a necesitar ayuda psicológica. No quiero conocer el nombre de los mineros, ni del juez (o jueza) que lleva el caso, ni del dueño de la finca.

Tampoco tengo la necesidad de poner su nombre en Instagram, ni mostrar mi pena en redes sociales. No creo que nadie, salvo algún mal nacido, se alegre de la muerte de un ser humano bueno e inocente. Si tú has sentido la necesidad de mostrar tus sentimientos,  espero que hayas podido hacerlo si así te has sentido mejor.  Por supuesto que no te voy a juzgar por ello, como deseo que tú tampoco lo hagas conmigo.

No, no quiero alimentar a todos los carroñeros que sin querer queriendo están haciendo caja de la pena y la conmoción de un país que durante días, más de los deseables, vivimos con la esperanza de que allí abajo hubiera vida. Y tampoco quiero que haya niños muertos de primera o de segunda. Porque el sábado fue un pozo, pero seguramente ayer fue una leucemia y mañana un tráfico.  La suerte de los segundos, es que no hubo circo.

Descansad angelitos y velad por todos nosotros, incluso por los carroñeros, allí donde estéis.

#Bluemonday ¿Hoy es el día más triste del año?

Hoy es el día más triste del año. O eso dicen desde 2005, cuando el psicólogo Cliff Arnall decidió que el tercer lunes de enero es el día más triste del año.  No es que este señor se sacara la historia de debajo de la manga (aunque a mi me huele que un poco sí). Esta afirmación la determinó tras llegar a la fórmula 1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA. Por lo que he podido averiguar la C es el factor climático (frío y lluvioso, como le corresponde al invierno), la D son las deudas que arrastramos desde Navidad (agravadas con los cargos de las tarjetas de crédito que están por llegar);  la d minúscula equivale a lo que hemos cobrado en enero y la T es el tiempo que ha pasado desde la Navidad.

A mi estas cosas me hacen mucha gracia. Seguramente para muchos lo sea, pero para muchos otros sea el día más alegre del año. Y no solo yo cuestiono la creencia de este Blue Monday. Hoy seguro que será trending topic antes de que nos demos cuenta y serán muchos los memes que se publiquen al respecto.

No sé si para mi será un día triste o no. De momento, no llueve y eso me alegra mucho.  Es verdad que es lunes, pero ya casi hemos vencido al mes de enero y queda menos para las vacaciones de Semana Santa (siempre positivo). Otra cosa a nuestro favor es que llevamos 15 días comiendo normal (¿dónde quedaron los langostinos, turrones y roscones?) y nuestro organismo lo agradece. ¿Qué más se puede decir llevar la contraria a Cliff Arnall?

Yo voy a poner todo lo que esté en mi mano para que sea un lunes más o mejor, ¿por que no? Ya lo decía San Juan Bosco: tristeza y melancolía fuera del alma mía.

¡¡FELIZ LUNES!!

La Receta de aprovechamiento: bizcocho de plátano

LA primera receta del año es de bizcocho de plátano. Y es que uno de los propósitos que me he marcado este año ha sido el de comer más sano y el de aprovechar más la comida. No tenemos que tirar nada de alimentos. Y para lograrlo no hay nada mejor que planificarse, hacer los menús haciendo la lista de la compra inversa como sugiere Alicia de Orden y Limpieza en casa e inventado recetas para aprovechar las sobras. Lo que se llama recetas de aprovechamiento.

Así lo llevamos haciendo hace algunos meses pero desde que ha comenzado el año lo hemos intensificado. Y terminando la semana nos hemos encontrado ya con fruta madura a punto de decir adiós.  Con tanto lío de comidas familiares y con la novedad de que a la Princesa le sienta muy mal el plátano, me he encontrado con 3 tristes plátanos. pidiendo una segunda oportunidad.  Así que hemos hecho un bizcocho para desayunar, con la esperanza de que así le sienten un poco mejor. Ahí va la receta:

INGREDIENTES

  • 3 huevos (en casa lo usamos de talla M)
  • 3 plátanos
  • 150 gr de pasta de dátiles
  • 150 gr de harina integral
  • 1 sobre de levadura Royal
  • 50 gr de aceite de oliva
  • Sal

PREPARACIÓN

Como (casi) siempre que hacemos repostería, nada más entrar en la cocina ponemos el horno a precalentar a 180º.  Mientras va tomando temperatura vamos preparando la masa. Para ello en un bol batimos los 3 huevos con la pasta de dátil. La idea es batirlo muy bien, cerca de 10 minutos, para que se incorpore bien la pasta y se monten las yemas. Por otro lado, batimos los 3 plátanos pelados y cortados y seguimos hasta conseguir un puré homogéneo. A continuación incorporamos el puré a las yemas. Para ello nos ayudamos de una espátula para tratar de que el huevo no se baje. Cuando tengamos todo incorporado es el momento de añadir el aceite y seguir mezclando. A continuación añadimos la harina, la sal y la levadura  y seguimos dando vueltas a la espátula hasta que esté todo integrado. En este punto hay que tener en cuanta dos cosas importantes. Si bien en otras recetas de bizcocho tamizamos la harina, en esta ocasión no al tratarse de harina integral. Y por otro lado hay que tratar de no echar la sal justo encima de la levadura porque puede dañarla y evitar que el bizcocho suba.

Es el momento de preparar el molde con mantequilla y harina.  Y después echar la mezcla en el molde para meterlo en el horno (que ya estará caliente a 180º) durante 40 minutos.

Si ves que en seguida se tuesta, coloca un papel de aluminio por encima para que se cueza por dentro sin que se queme por fuera. Pasado el tiempo, solo queda desmoldarlo sobre una rejilla y dejarlo enfriar.

En casa, pese a no llevar azúcar, ha gustado bastante gracias al dulzor del plátano. ¡Por algo hay que empezar para cambiar hábitos!

¡FELIZ VIERNES!

En estas rebajas yo ya no quiero ná

En estas rebajas yo ya no quiero ná!! Tirorirorá, tirorirorá… Así empiezo el año, bailando con Lola Indigo. Y no lo hago para bajar el roscón, cordero, turrón de chocolate con cacahuete frito y miel (mi perdición de estas navidades)… Lo hago encantada de la reflexión a la que he llegado en estas fiestas. Cuando el día 1 de enero me desperté con mi Santo a un lado y la Princesa al otro, brillaba el sol, no tenía resaca, me lo había pasado muy bien el día anterior y el día que estrenaba prometía… entonces pensé ¿qué más puedo pedir? Nada, no puedo pedir nada más a la vida.

Como no podía ser de otra manera, el 7 de enero todos los informativos hablaban de rebajas. Y veías a la gente otra vez en la calle comprando compulsivamente cosas que, seguramente, no necesitarán. Y yo cantaba por lo bajini… Yo ya no quiero más! Porque, ¿para qué más? ¿Otro pantalón? ¿Otros zapatos que se unan a los 3, 4, 5, 6 pares que tengo en el armario? ¿otro bolso? ¿otra chaqueta? Pues no, no lo necesito.

Cuando en lugar de cantar  lo digo, yo para qué quiero más cosas, retumba en mi cabeza la voz de mi abuela cuando cada Nochebuena decía lo mismo, apostillando que eran sus últimas navidades. Y si te digo la verdad, me asusto mucho, ¿tan mayor me estoy haciendo? Pero luego pienso que no es cuestión de edad, es cuestión de mentalidad.

Consejo vendo, que para mi no tengo que reza el dicho. Y razón no le falta. Nos hemos hartado de leer estos días infinidad de post sobre los niños hiperregalados,  cómo aplicar la regla de los 4 regalos, o el de un regalo por casa o tantos otros.  Pero  ¿y nosotros? Nos aplicamos eso de ¡¡tenemos tantas cosas que para qué necesitamos más!

Tú que me estás leyendo recuerda, menos es más. Si necesitas unos zapatos, aprovecha las rebajas y cómprate unos buenos que te duren, gástate lo que puedas en un buen fondo de armario (de calidad y no de cantidad), un bolso que te sirva para cualquier ocasión… Y el resto  inviértelo en vivir experiencias con tu pareja, con tus hijos, con tus amigos.. Porque de eso, nunca hay suficiente.

Y ese es mi espíritu para el 2019. Así que si me ves que repito de ropa muy a menudo, piensa mal y acertarás. Es porque no tengo más y no quiero más.

¡¡Feliz miércoles!!

Los Reyes Magos de los influencers de niños

Si eres influencer y tu público objetivo son los niños, este mensaje es para ti: Los Reyes Magos no son las marcas. ¡Hala, ya lo he dicho! Llevo años mordiéndome la lengua pero este año ya no podía más. Y mira que solo estamos a 4 de enero y que me había hecho el firme propósito de que no iba a entrar en el club de los ofendiditos. Pero este tema me supera.

Ya es bastante complicado explicar a los niños por qué los Reyes Magos no pueden llegar a todos los hogares con el mismo número de regalos, como para hacerlos entender que a casa de los influencers no solo llegan regalos todo el año sino que los Reyes Magos, o en su defecto Papa Noel, son especialmente espléndidos con ellos.  ¿Por qué? ¿Por qué ellos tanto y el resto tan poco? No sé si estos influencers (que por cierto qué poco me gusta esa palabra) son conscientes del daño que pueden hacer a otros niños.

Para mi un buen prescriptor de producto es aquel que nunca miente. Si yo descubro que ha recibido un producto de una marca y me quiere hacer entender que lo ha adquirido por iniciativa propia, ¿que garantías me da esa persona de que lo que cuenta es verdad? Pues lo mismo con los niños. No por ser niños nos podemos aprovechar de su inocencia.

Y después de escribir toda esta reflexión ¿sabes a la conclusión a la que he llegado? Que la culpa de todo la tenemos los padres que permitimos a nuestros hijos ver este tipo de canales en época de Navidad. Uno de mis propósito de este año es que la Princesa no los vea mientras esto no cambie. Porque señores, no todo vale para ganar seguidores.

Y dicho todo esto, solo me queda desearte que los Reyes Magos te traigan lo que has pedido.

¡Feliz Año!