Reivindicando lo auténtico: la torrija

Retomo la actividad del blog porque ya me vale (casi un mes sin publicar) y porque siento la necesidad imperiosa de reivindicar lo auténtico. Ya se me pasó por la cabeza escribir este post después de Reyes (tras descubrir las variedades del clásico roscón) pero el momento álgido ha sido esta Semana Santa con el tema torrijas.

Señoras y señores, la torrija es un dulce típico de esta fechas elaborado con pan blanco (siempre de barra), leche o vino, canela y huevo; fritas en aceite de oliva o girasol y envueltas en azúcar y canela, miel o almíbar. Para buscar su origen hay que remontarse al siglo XV y ya entonces la receta era así. Todo lo que no sea eso, para mi no es una torrija.

Soy perfectamente consciente de que saludable, lo que se dice saludable, no es y que la ingente cantidad de calorías que contiene una torrija hace que muchos busquen alternativas. Pero ya te digo que para mi esas recetas que he visto estos días (ingeniosas, más saludables y seguro que ricas) no son de torrijas.

Y la verdad, salvo en caso de intolerancia al gluten, leche o huevo o problemas de diabetes, no entiendo ese afán de desvirtuar la receta tradicional. Yo podría entenderlo si de ahora en adelante nos tuviéramos que alimentar únicamente de torrijas. En ese supuesto, seguramente yo sería la primera en buscar alternativas. Pero como no es el caso, ¿es tan malo comerse una torrija, de las de toda la vida, al año? Ya lo dice la tradición: una torrija al año no hace daño.

Y dicho lo cual, ahora toca hacer un poco más de ejercicio para paliar los daños colaterales provocados por  la torrija y aquí no ha pasado nada.

¡¡FELIZ LUNES DE PASCUA!!!

8 de marzo: yo hoy no paro

Foto: Marina Allas

Hoy 8 de marzo de 2018 está convocada una mal llamada huelga feminista. Son muchas las mujeres a mi alrededor que la van a secundar. Hombres no tanto, todo sea dicho de paso. Y creo que de parar, deberían parar hombres y mujeres. Pero yo, acogiéndome al artículo  28.2 de la Constitución española, que regula el derecho a la huelga, yo hoy no paro.

A lo largo de mis 22 años de vida laboral he tenido la enorme suerte de trabajar casi siempre en empresas lideradas por mujeres y en las que se reconocía la valía del profesional, independientemente de su sexo, y en el que hombres y mujeres tenían los mismos derechos y condiciones salariales. Sé que no en todas partes ocurre lo mismo , que la brecha salarial es un hecho pero eso, a pesar de ser muy grave, no me anima a parar.

Hoy lo tendría fácil porque desde hace 3 años he conseguido tener un sueldo digno trabajando como autónoma, en un proyecto liderado por una mujer y con un equipo en el que el 90% son mujeres. Si hoy paro nadie me va a decir nada. Pero no voy a parar.

Y no voy a parar porque no creo que esta sea la forma de  cambiar el mundo y lograr la plena igualdad de derechos y condiciones de vida entre hombres y mujeres.  Nunca hay que parar. Hay que seguir luchando pero así no . Hay que luchar a través de la educación de la sociedad.

En mucho de los casos, no en el mío afortunadamente, hay que educar a nuestras parejas y a nosotras mismas. Venimos de un  modelo de sociedad muy patriarcal y una educación arcaica en la que muchas de nuestras madres dejaron de trabajar para cuidar de nosotros. Y  de ahí que muchos de los hombres de nuestra generación no sepan ni freír un huevo.  Se acabó el “quita, ya lo hago porque tú no sabes” Es más que probable que hoy no le salga, pero ya saldrá. Y además, la perfección hoy día está sobrevalorada.

Y lo más importante de todo,  no hay que parar de hablar con nuestros hijos ( y ahí incluyo hijas porque, por no citar el femenino, no me siento ninguneada como mujer). Educar en igualdad a las generaciones futuras enseñándoles que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y deberes. Enseñar que hombres y mujeres,  salvo en la tarea puntual de amamantar, podemos criar y educar a nuestros hijos por igual. Empoderar a nuestros hijos para que nunca se dejen pisotear por nada ni por nadie y mucho menos por ser mujer.  Luchar por llegar a lo más alto por méritos propios y no por cumplir una cuota.

Y no voy a parar porque no creo que sea la solución para evitar que más de 10 millones de niñas en el mundo sean obligadas a contraer matrimonio; a dejar la escuela o a ser violadas. Es nuestro compromiso el poner de manifiesto todas estas injusticias y luchar activamente por terminar con esta situación. Pero no parando.

No hay que parar, nunca hay que parar. Tenemos que seguir trabajando y hoy es un día perfecto para hacerlo.

¡¡¡Feliz jueves!!!

Primera Comunión: Los recordatorios


Foto: Nely a Mano 

Una de las cosas que creo que es común en todas las Primeras Comuniones es el recordatorio. Pero, como en el caso de los vestidos, aquí te voy a contar mi elección porque ideas y modelos hay muchos. Esto no significa que diga que es la única opción ni la mejor. Esto va en cuestión de gustos y, a veces, de presupuesto. Yo después de mucho ver y comparar me quedé con los dibujos de Nely a mano.

Tenía claro que no quería un recordatorio con la foto de la niña pero tampoco quería un recordatorio impersonal, como fue el mío (que por cierto se nos olvidó repartir y encima, a día de hoy, no tengo ninguno).

He de reconocer que aquí el estudio de mercado lo hizo mi hermana hace 3 años con la Comunión de mi sobrina. Fue ella la que descubrió a Nely y sus dibujos. Dentro de las opciones, puedes elegir entre más de  300 modelos y luego personalizarlo. No se tratan de retratos ni caricaturas, solo capta algunos rasgos de la niña/niño y los plasma.  Y así fue como lo hizo mi hermana. Eligió el que más le gustaba y luego le envió una foto de mi sobrina y del vestido de Comunión y así fue como hizo único su recordatorio.

Luego tocó el turno de mi sobrino y fue él el que quiso aparecer entre sus juguetes preferidos y metió a Darth Vader, sí el mismísimo lado oscuro estaba presente.

Y yo quise dar un paso más y no sólo le mandé la foto de la Princesa, sino también su querido Teddy del que no se separa y una foto del altar del cole,  fuera de lo común. Y así fue como personalicé su recordatorio. Si miras la fotos de post pasados, verás que coincide el vestido y el peinado. Y es que Nely, según va trabajando en el diseño, te va mandado bocetos para que quede justo a tu gusto. Puedes elegir el tamaño de la letra, el color, el texto…

Otra de las opciones que te ofrece es personalizar la parte de atrás del recordatorio añadiendo una oración o una Virgencita. Para eso le mandé una foto de la Virgen del colegio y también me la dibujó, junto a una oración que, por lo general, rezan en el aula.

En cuanto a tiempos, Nely hace todos y cada uno de los dibujos  y encima se ocupa personalmente de todos los pedidos. Si eso unimos a que cada vez está más solicitada, cuanto antes contactes con ella, mejor. Porque no solo tiene recordatorios,  en su página puedes encontrar marcapáginas, invitaciones, libros de firmas, libro de oraciones, regalitos de recuerdo….

Y tres cosas para terminar:

1.- Este post no es patrocinado. Lo he hecho desde el cariño (y no conozco a Nely más que por su trabajo y de seguirla en redes), la admiración que tengo por su trabajo y mi agradecimiento por haber hecho los recordatorios de mis sobrinos y de la Princesa tan bonitos y tan especiales.

2.- Antes de decantarte por un tipo de recordatorio como el que hace Nely, asegúrate de que son modelos originales. Hay determinados ilustradores que tienden a inspirarse más de la cuenta en otros y a veces sus trabajos son casi iguales, ¡qué cosas! Hay que respetar el trabajo de los demás, así que no aceptes  copias imitaciones.

3.- Si has reconocido ese altar o esa Virgen , que sepas que ya tiene el trabajo hecho.

¡¡¡FELIZ LUNES!!

Primera Comunión: el vestido

En el tema del vestido de la Primera Comunión no es que me quiera meter mucho porque es algo ¡tan personal y hay tanta posibilidades¡ A lo largo de asistir a muchas procesiones del Corpus (donde los comulgantes de ese año salen acompañando a la Custodia) he visto todo tipo de vestidos, tanto de niño como de niña. Desde palabra de honor para ella (de verdad de la buena) como trajes marfil nacarados para ellos. Todo depende de los gusto. Así que en esta ocasión te voy a contar mi experiencia personal, que puede ser que te ayude (o te espante).

Hace mucho tiempo, tanto que ni siquiera tenía novio, vi un vestido de Comunión en un escaparate que me encantó. En ese momento a Dios puse por testigo (como Escarlata O´Hara) que si algún día tuviera una niña, haría su Primera Comunión con un modelo parecido. Por aquel tiempo no existían los móviles y no llevaba una cámara de fotos encima (no era costumbre en el siglo pasado, ¡qué cosas!) así que el único detalle que se me quedó en la retina fue la tela: organdí con bodoques.

Si el diseño lo tenía claro, el lugar dónde comprarlo, más: sería en Golositos  (C/ Lope de Rueda, 4. Stno-Drcha Madrid).  Anteriormente ya habíamos confiado en ellos y el el resultado siempre fue fantástico.

Además de vestidos de ceremonia, cada año María Platero, diseñadora y propietaria, presenta un magnífica colección de vestidos de Primera Comunión, en la que la tradición y la novedad conviven. Además, la posibilidad de personalizar a partir de los modelos de la colección, te permite conseguir que el vestido sea único y original.

Para una primera visita debes pedir cita. Así te aseguras estar tranquila y ver los vestidos con calma y estudiar sus posibilidades. Te recomiendan no ir más de 3/4 adultos con la niña (no se trata del programa de TV  ¡Si, quiero ese vestido!) Una vez allí, durante una hora más o menos,  la niña podrá probarse los vestidos que más le gusten (4/5).

A nosotros nos sobraron 45 minutos. En cuanto entramos en el taller, lo vimos más que claro.  Allí no estaba el vestido que yo vi en su día en el escaparate de aquella tienda (que ya no existe), sino uno mejorado. Era de orgadí suizo con bodoques y con un diseño precioso. Y ese fue el escogido.
Cada vestido es hecho de nuevo con las medidas de la niña, por lo que les queda como un guante. Se nota la profesionalidad de las costureras y del personal que atiende.  Y lo mejor de todo, ¿caro? Pues no, teniendo en cuenta el diseño exclusivo y la calidad y variedad de los tejidos.
Además, tienen todos los complementos que la niña pueda necesitar ese día: chaqueta, cancán, fajín, adornos para el pelo… Sobre esto último me rompieron los esquemas. En un principio tenía claro que la Princesa iba a ir con una de las maravillosas coronitas de Olivia& Cloe. Pero cuando la vimos con esa diadema ancha que parecía estar hecha para ella, no lo dudamos. Así que os recomiendo que os dejéis aconsejar por ellas. ¡¡Saben mucho!!

Y esta es mi experiencia. Si buscas un sitio en Madrid, recomendado al 100%

 

¡¡Feliz lunes!!

*Este post no está patrocinado. Lo cuento como lo siento

La receta de la Tía Tere: Tarta de Donuts

¡¡Qué mala es la gripe!! Entró en casa hace unos días y me ha dejado KO. Tanto que no tengo ganas de hacer nada. Por mi me quedaría en la cama hasta más ver. Bueno, lo mismo me levantaría a hacer la tarta de donuts que me ha mandado la Tía Tere. ¡Menuda pinta! Con lo cocinillas que soy yo y últimamente no hago nada. La razón no es otra que no lo hago porque me lo como y con esto de la menopausia parece que las calorías se multiplican por 10. Pero bueno, esa es otra historia.

La receta, originariamente, procede del blog Dulces frivolidades y ahora te explico cómo hacerla.

INGREDIENTES

  • 1 base de bizcocho
  • 2 litros de Nata líquida para cocinar
  • 260 grs. de preparado de Flan Royal para hacer 2 litros de flan
  • 1 tableta de chocolate negro
  • 7 Donuts glaseados (los de toda la vida)
  • Para adornar, chocolate blanco

PREPARACIÓN

Para esta receta lo óptimo es tener un molde de 28 cm de diámetro, en el que pondrás una placa de bizcocho. Este bizcocho lo puedes comprar ya hecho en cualquier supermercado o, por el contrario, hacerlo tú con alguna receta básica. Encima del bizcocho debes colocar los donuts .

En una cacelora,  pon a calentar el litro de nata y cuando esté tibia, incorpora la mitad del preparado del flan.  Remueve para que no se te pegue. Y cuando empiece a hervir, vierte el líquido sobre los donuts. No lo hagas de un golpe. Ayúdate de una cuchara. Primero que el líquido caiga sobre la cuchara y después sobre los donuts. Verás que los donuts se quedan anegados. No te preocupes, que se lo “beberán” todo.  Deja el molde sobre la encimera para que se enfríe un poco y después mételo en la nevera durante una hora aproximadamente.

Pasado ese tiempo, calienta el otro litro de nata que nos quedaba. Cuando empiece a estar caliente, incorpora el chocolate negro troceado para que se derrita, y después el resto del preparado de flan. Cuando empiece a hervir, échalo sobre los donuts, con la misma técnica de la cuchara.

Solo queda dejar que se enfríe y decorar con el chocolate blanco derretido por encima.

Vale, ya sé que muy healthy no es, pero para un día especial, ¿no es una delicia?

¡¡FELIZ VIERNES!!