Restaurante Bococo en Ávila

Tras una semana y un día de vacaciones “blogueriles”, regreso. Han sido días de familia, fiestas populares, cumpleaños y celebraciones varias. Si en todas las ciudades y pueblos hay una semana grande, sin duda en mi casa la semana grande es la que acabó el domingo . Empezamos el 15 con el santo de Mi Otro Yo, la abuela sin zapatillas, mi sobrina y el cumpleaños del Doctor Anónimo, y terminamos el 20 de agosto celebrando que el Santo y yo llevamos 11 años siendo compañeros de viaje. Y como no me quiero poner ñoña (aunque realmente es lo que me sale) te vengo a contar el gran descubrimiento que hizo el Santo en Ávila para darse un homenaje. No es que Ávila sea la ciudad del amor (es más un amor místico) pero la elegimos porque aún no hemos regresado a Madrid y nos pillaba cerca. Siempre que vamos a Ávila optamos por unas tapas, pero en esta ocasión al Santo le apetecía algo diferente y vaya si acertó. 
Se trata del Restaurante Bococo, un espacio muy diferente a lo que tenemos preconcebido como un buen restaurante castellano. Y no por la elaboración de los platos,  su carta mezcla la cocina de antes con la de ahora respetando ante todo la materia prima y la calidad del producto, sino por la decoración de la sala en colores claros y muy minimalista. 
Si lo que te gusta es comer, tienes un menú especial en el que puedes escoger cualquier entrante (patatas revolconas con torreznito y su huevo frito, judiones del barco con matanza, sopa castellana, ensaladas variadas…) con un segundo a elegir entre carne (chuletón, solomillo o entrecot de ternera avileña, lomo de ciervo con frutos rojos, chuletillas de lechal,…) o pescado (caldereta de rape, merluza en salda de Martini Blanco, carabineros con coliflor trufada, habitas y boletus…), postre (espuma de yogurt con fresas, ensalada de frutas, canutillos de Avilés…) o café y bebida. ¿Y todo por cuánto? Por 27 € por persona. Lo mismo que hubieras pagado por solo en chuletón en Madrid. 
Las raciones son generosas y la calidad extraordinaria. Nosotros nos decantamos por una ensalada de pimientos rojos y ventresca y unos huevos rotos con foie ¡¡¡que no te quiero ni contar cómo estaban!!!. Los sirven sobre una salsa de carne extraordinaria. Ya con eso hubiéramos cenado. Pero aún quedaba más. 
De segundo el Santo optó por un entrecot de ternera (según me dijo hacía mucho tiempo que no se comía una carne en condiciones como esa) y yo, guiándome por la sugerencia que me hizo el camarero, me decanté por un cochinillo laqueado, hecho a baja temperatura (que se deshacía) y con la piel crujiente, como a mi me gusta. 
Y  por si fuera poco, los postres nos dejaron KO. Para el Santo una torrija con espuma de chocolate y helado de leche merengada y para mi tarta de chocolate.
Al final de su carta nos dicen que “Nos gusta que vengas…..Nos encanta que vuelvas” y nosotros desde luego que volveremos. 
Eso si, es más para adultos que para niños. 
¿Quieres saber dónde está?
Calle Estrada,  11 
05001 Ávila
Teléfono:  920 22 36 46
Abren de Lunes a Domingo

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