Restaurante con encanto en Granada

De las todas las cosas que he hecho en este frenético mes de diciembre que he vivido este año, sin duda me quedo con la escapada que hice con el Santo a Granada en el puente. Los dos lo necesitábamos como el comer. Necesitábamos tiempo para nosotros, para descansar, para disfrutar, para charlar, reir, dormir… Siempre que salimos tenemos todo pensado y estudiado. Pero en esta ocasión lo único que sabíamos es que el sábado pasaríamos casi cuatro horas en la Alhambra. 
Cuando llegamos ya era de noche y estábamos tan cansados que a punto estuvimos de pedirnos un sandwich en el hotel y darnos por cenados. Pero el Santo empezó a investigar y descubrió que a menos de 5 minutos había un restaurante que tenía buena pinta. Dentro de Tripadvisor ocupaba el puesto 165 de 870. Así que malo sería que estuviese peor que un triste sandwich. Llamamos, reservamos mesa y en menos de 10 minutos allí estábamos. El restaurante en cuestión se llama El tragaluz del Realejo y está situado en el número 26 de la calle Nevot, una callejuela escondida del Realejo.
 Nos llamó la atención que no hubiera nadie. Solo el camarero/cocinero y nosotros en un salón grande, decorado como si fuera el comedor de una antigua
casa granadina, con muebles antiguos y con el detalle de que ninguna silla era igual. La vajilla, también antigua, le daba sabor, como las alacenas con juegos de te que decoraban las paredes. Parecía que el Santo hubiese contratado una velada única. Nada más lejos, pero así salió. De fondo, jazz sonando muy suavemente. Todo bajo la luz de las velas y el olor de la cocina casera. 
La comida, de influencia árabe, tampoco nos dejó indiferente.Cenamos una rica Tabouleh, Pollo Tikka Masala, una adaptación del solomillo Wellington y unos chipirones rellenos. Todo buenísimo.

Y como la bebida tampoco podía ser corriente, bañamos la velada con una botella de vino ecológico granadino. Fue una noche mágica que nos obligó a dejar el Iphone en el bolso y estar solo el Santo y yo. Así que no tengo más fotos que las que aparecen en la página web del lugar.
Estuvimos tan a gusto que no veíamos la hora de marcharnos. Una cita fantástica, que fue el comienzo de un fin de semana estupendo. Sin duda un restaurante muy recomendable.
 

¡¡FELIZ MARTES!! 

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