Mi padre ha ganado un Goya

 

Desde que el sábado pasado Jesús Vidal pronunciara el discurso más coherente, sensato y emotivo de los se han escuchado en las 33 ediciones de los Premios Goya no se habla de otra cosa. Y no es para menos porque escuchar palabras como inclusión, diversidad y visibilidad, hace que crezca la ilusión de los que creemos en que otra sociedad es posible y remueva la conciencia de los que ni siquiera se habían parado a pensar en ello.

¡Qué noche más bonita! Y el broche final fue cuando Campeones fue premiada con el Goya a la mejor película. He de reconocer que lloré (vale, en mi no es difícil) y lloré mucho porque fue tal la emoción que me embargó, que no pude controlar mis sentimientos. Y es que con ese Goya, tan merecido,  se reconocía la labor de mi padre como profesor de educación física.  Javier Fesser así se lo hizo sentir hacer un par de semanas.  Vale, pensarás, ahora me cuentas otro cuento. Pues no, otro cuento no. Te voy a contar lo bonita que a veces puede ser la vida.

Mi padre, Rafael Cano,  fue profesor de Educación Física durante más de 30 años y si por algo se caracterizaban sus clases era por cómo transmitía su amor por el deporte y por inculcar los valores inherentes a la práctica de cualquier disciplina deportiva. El esfuerzo, el compañerismo, la tenacidad , el sacrificio por conseguir una meta fueron algunas de las enseñanzas que Cano, mi padre,  inculcó a sus alumnos. Y entre ellos había uno, Javier Fesser, que no solo destacó en su día como deportista (siendo campeón de España de 50 metros vallas en el mítico programa Torneo) , si no que también lo ha hecho en el cine y se ha convertido en el director y guionista del momento.

Hace un par de semanas, el teléfono de casa de mis padres sonó y al otro lado estaba Javier Fesser, no el director sino el alumno. Aquel chaval que hace años pasó por las clases de mi padre se había preocupado en buscar el teléfono de su profesor para agradecerle el haberle inspirado el guión que le ha llevado a ganar un Goya.   Solo una persona tan generosa y agradecida como Fesser podía hacer una película como Campeones.

¡Felicidades Javier! ¡Felicidades papá!