Paciencia: niña en modo pegatina

Ayer fue un día complicado en lo que a la convivencia de la Princesa y yo se refiere. Y solo lleva 10 días de vacaciones, de los cuales ha pasado cinco con los abuelos. Quizá sea la novedad de que mamá esté en casa pero el caso es que la tengo en modo pegatina desde que se levanta hasta que se acuesta. En cuanto se baja de la cama tengo que tener cuidado para no dar un paso atrás porque es más que probable que la pise. Tiene una madre dependencia que no recuerdo otra etapa igual en su corta vida. ¡¡Hasta me controla el tiempo que estoy en el cuarto de baño!!
Así, de la noche a la mañana, me he convertido de madre en mejor amiga. Solo quiere jugar conmigo, bañarse conmigo, comer cuando como yo, dormir cuando duermo yo… Y oye, esta situación me halaga tanto como me agobia. Ella no entiende que esté delante del ordenador para hacer más cosas que meterme en Facebook y Twitter y que el hecho de que no me vaya a la oficina a trabajar no significa que no trabaje. Y tenerlo que explicar una y otra vez todos los días desde hace 10, agota al más paciente. 
Pero ahora que estoy más en la calle me he dado cuenta de que no es cosa de mi nueva situación laboral. En estos días he escuchado a más de una madre decir aquello de “por qué no te habré apuntado al campamento” o “no puedo más contigo y eso que no llevas una semana de vacaciones” o “¿cuánto dices que queda para que empiecen el curso?” Y yo creo que lo que nos pasa es que estamos en periodo de adaptación, como cuando van por primera vez al cole. Están desfogados, cansados, acalorados y eso se nota en su excitación y capacidad de aguante. Están tratando de disfrutar el día a día como si no hubiera un mañana con la diferencia de que ellos están de vacaciones y nosotros no. 
Así que como adultos que somos, o tratamos de serlo, solo nos queda aguantar un poco y dotarnos de altas dosis de paciencia hasta que colguemos el cartel de “cerrado por vacaciones”. Entonces ellos estarán adaptados y nosotros encantados. 

¡¡FELIZ JUEVES!!

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