Un cumpleaños diferente

Desde el primer año de la Princesa, siempre he
tratado de que su fiesta de cumpleaños fuera genial. Si bien al principio fue
una cosa comedida, según ha ido cumpliendo años poco a poco he ido perdiendo el
norte. Pero este año me he plantado.  Porque el año pasado después de una
paliza importante me di cuenta de que este tipo de fiestas las hacemos los
padres más por vanidad propia que por el niño. Porque si los platos no hubieran
sido del mismo color que los manteles, la Princesa se lo hubiera pasado igual de
bien o si el anterior los globos hubieran sido rosas y no rojos y azules como
la invitación (temática de circo) hubiera sido igual de divertida. Así que este
año hemos decidido que nada de fiesta en casa y nos hemos decantado por hacerlo
fuera. Y además, no solo lo hemos celebrado fuera sino que nos hemos juntado
varias familias para celebrarlo juntos. Eso si, como la Princesa tiene amigos
hasta debajo de las piedras, hemos celebrado el mismo cumpleaños, en el mismo
sitio, dos veces: uno con los amigos del cole y otro con los amigos del parque.
Pero siempre compartido. Y lo hemos hecho en una piscina-piscina de bolas, como
dice ella. 
Y es que el lugar de celebración ha sido la
escuela de natación Pequeño Koala. Durante una hora los niños realizaron juegos
acuáticos por equipos, se lanzaron desde una tirolina, hicieron carreras de
barcas y los cumpleañeros pudieron probar un torpedo submarino. 
Una vez cambiados, se trasladaron a otra parte de
las instalaciones para merendar. En el primer cumple nos decantamos por el menú
frío (2 porciones de sándwich + bebidas+ snack de patatas y gusanitos) y en el
segundo por el menú caliente (1 porción de pizza+1 perrito
caliente+bebidas+snack de patatas y gusanitos), además de la tarta de
cumpleaños. 
Y depués quedaba más. En el caso del cumple del
cole hicieron juegos dirigidos por monitores y en el caso de los del parque,
mucho más bailones, se fueron a la discoteca infantil. 
La fiesta terminó con la entrega solemne de
regalos y con la piñata para que todos los niños se fueran con su cono de
chuches. 
En total dos horas y tres cuartos de diversión en
el que no pararon ni un minuto. Y una vez más la Princesa me volvió a decir que
había sido la mejor fiesta de su vida. ¿Y en cuanto al precio? Algo más caro
que una piscina de bolas al uso, pero más completo. Eso si, os puedo asegurar
que mucho más barato que hacerlo en casa y por lo menos mucho más
descansado. Así que creo que ya me habéis visto celebrando un cumple en casa.
Y por cierto, la Princesa tiene un amigo excepcional y supieron adaptarse a ese amigo, por lo que desde aquí quiero agradecerles que entendieran que hay niños excepcionales que necesitan excepciones. 
Así que si vivís en la zona este de Madrid y queréis un cumple diferente, no lo dudéis. 
PEQUEÑO KOALA
Camino Viejo de Vicálvaro, nº20 – 28032 Madrid
Telf: 917 752 882
www.pequeñokoala.es
(* Fotos: web Pequeño Koala)
¡¡¡FELIZ MARTES!!!

1 Response

  1. 20 octubre 2014 at 6:35 pm

    me alegra saber que ya hay cumples para todos!!

    Hemos fomentado el deporte y los juegos en grupo

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